Estilo de Vida Saludable: Consejos para Mejorar tu Bienestar
La alimentación, la actividad física, el descanso o el buen manejo del estrés, son pilares clave para nuestro bienestar físico y psicológico.
Pequeños cambios que pueden marcar una gran diferencia en tu salud, pequeños cambios como:
- Incluir más frutas y verduras en tus comidas, viendo que son los ingredientes principales de esas comidas
- Aprender a cocinar recetas sencillas, de las que disfrutemos y que tengamos variedad
- Empezar a planificar algunas de tus comidas (por ejemplo, las comidas o las cenas) y en función de lo que has decidido comer realizar la lista de la compra
- Tener recursos en casa (conservas de pescado, legumbres…), que en caso de tener que realizar una comida rápida no deje de ser sana, sin descuidar ninguno de los grupos alimentarios
- Moverte más en tu día a día, ya que siempre se puede buscar la forma de estar más activos, y más en donde cada vez somos más sedentarios
- Empezar a hacer algún ejercicio físico que disfrutes para que se mantenga en el tiempo.
Pueden ser de gran ayuda y marcar una gran diferencia en tu salud.
Bienestar y Salud
Una dieta saludables es aquella que aporta a cada individuo todos los nutrientes necesarios para cubrir los requerimientos del organismo en las diferentes etapas de la vida. Además debe ser equilibrada, adaptarse a nuestra cultura, gustos, horarios, rutinas y costumbres para quesea sostenible en el tiempo y nos proporcione bienestar y salud.
Hábitos diarios para una vida más saludable
A veces puede resultar complicado porque no sabemos por donde empezar. Algunos ideas para ir incorporando hábitos diarios para una vida más saludable son:
– Dedicar más tiempo a cocinar y planificar tus comidas para tener más variedad de recetas, y probar platos nuevos.
- Incluir más fruta y verdura
- Limitar el consumo de alcohol y de alimentos ultra procesados.
- Dormir lo suficiente
- Gestionar el estrés
- Actividad física al aire libre, potenciando el entrenamiento de fuerza de mano de un entrenador personal

Importancia del descanso y la relajación
Como hemos mencionado anteriormente, el descanso es fundamental para el funcionamiento óptimo del organismo (se organiza la memoria, se regeneran los músculos…) y para el buen estado psicológico y bienestar general. La falta de sueño puede traer complicaciones al sistema nervioso e inmune, sintiéndonos más irritables, cansados y distraídos. Además, se ha relacionado con la presencia de enfermedades cardiovasculares y la obesidad, ya que aumenta las hormonas que favorecen la ingesta de alimentos y la sensación de hambre y apetito, lo que nos puede hacer recurrir al hambre emocional y a comer de forma más compulsiva.
Actividad física adecuada para cada persona
Otro pilar importante es la actividad física.
- Incorporar en nuestro día a día actividad física mejora la salud, el bienestar y calidad de vida a cualquier edad, mejora la salud física y mental; y eso favorece un envejecimiento saludable, por lo que es importante en todas las etapas de la vida.
- Se recomienda realizar al menos 2h y media de actividad física moderada a la semana. (Moderada: aquella que aumenta la sensación de calor y aparece una ligera sudoración, se acelera el ritmo del corazón y la respiración es más agitada, pero se puede hablar sin sentir que falta el aire. Pej: caminar a paso ligero a más de 6km/h o pasear en bicicleta (16-19km/h)).
- Sin duda lo más importante es elegir actividades que nos gusten y que se adapten a nuestra condición física, lo importante es estar activos!
¿Cómo afecta el estilo de vida a la salud a largo plazo?
- Muchas de las enfermedades que aparecen en la edad adulta se asocian a una forma de alimentación inadecuada y a una vida sedentaria. Por ello, cualquier momento es bueno para introducir cambios en nuestra forma de vida que nos ayuden a prevenir la aparición de enfermedades y a mejorar nuestra salud y bienestar.
- De hecho cada día tenemos muchos momentos en los que hacer buenas elecciones y poder recurrir a alimentos de mejor calidad con los que disfrutemos y nos acerquemos a un patrón más saludable.
¿Qué pequeños cambios puedo hacer para mejorar mi salud?
Algunos pequeños cambios que puedo hacer para mejorar mi salud son:
- Basar mi alimentación en alimentos frescos: frutas, verduras, pescados, carnes, legumbres
- Consumir más frutas y verduras; así como pescado o legumbre que son de los alimentos que más se suelen descuidar.
- Dedicar más tiempo a cocinar las comidas, comidas sencillas y fáciles de preparar
- Reducir el sedentarismo (tiempo sentado viendo la tv, con el ordenador, tablet o móvil, desplazarse siempre en automóvil…), movernos más llegando a hacer al menos dos horas y media de actividad física moderada a la semana, e incluso entrenando fuerza
- Beber suficiente agua, así como recurrir a comidas que sean más caldosas, para tener ese aporte de agua garantizado.
- Disfrutar de la comida aprendiendo a ser flexibles; sin agobiarnos las comidas y sin sentir remordimiento o culpa.

¿Es necesario seguir una rutina estricta para llevar un estilo de vida saludable?
- No es necesario seguir una rutina estricta, ya que lo más saludable es llevar una alimentación y estilo de vida que se adapte a nosotros y que podamos mantener en el tiempo.
- Una rutina estricta no se puede mantener, ya que es algo muy dispar a nuestros hábitos diarios; lo más importante es marcarnos hábitos y cambios con los que estemos contentos y que veamos que podemos mantener en el tiempo al marcar un plan de acción para implementarlo en nuestro día a día y tener esa constancia.
¿Cómo afecta la alimentación al bienestar emocional?
Por último, pero no menos importante, las emociones también juegan un papel importante en la alimentación. La alimentación y las emociones están estrechamente relacionadas. No comemos solo para nutrirnos, sino que la comida nos da placer, nos reconforta, la usamos para celebrar, cuando estamos aburridos… Por lo tanto, la alimentación emocional, es decir, cuando comemos sin sentir hambre física realmente, es algo habitual y que forma parte de nosotros. El problema es cuando la comida es el recurso principal de gestión de las emociones; siendo importante estar contentos con las comidas que hacemos y cómo poder mantenerlas en el tiempo.
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